Muslos de Pollo al Ajillo: Receta Tradicional Fácil y Deliciosa

Los muslos de pollo al ajillo son un plato clásico de la cocina española que combina sencillez y sabor. Este platillo es perfecto tanto para una comida familiar como para sorprender a tus invitados en una cena especial. Con una preparación relativamente sencilla y una lista de ingredientes fáciles de encontrar, es una receta que cualquier amante de la cocina puede dominar.

Un plato con muslos de pollo al ajillo y ajos fritos enteros sin pelar
  • 4 comensales
  • 60 minutos
  • Almuerzo
  • Cena
  • Dificultad Baja
  • Tiempo de Lectura 6 minutos
  • Sartén grande: Preferiblemente con tapa, para dorar el pollo y cocinar la receta.
  • Cuchillo afilado: Para cortar los ajos y preparar los ingredientes.
  • Tabla de cortar: Para cortar los ajos y cualquier otro ingrediente.
  • Pinzas de cocina: Para voltear los muslos de pollo mientras se doran.
  • Cuchara de madera o espátula: Para remover los ingredientes y raspar el fondo de la sartén.
  • Taza medidora o vaso medidor: Para medir el vino blanco y el caldo de pollo.
  • Rallador o prensa de ajos (opcional): Si prefieres picar el ajo más finamente.
  • Bol pequeño: Para tener los ajos cortados a mano.
  • Cuchara sopera: Para añadir y medir el aceite de oliva.
  • Plato o fuente: Para reservar el pollo mientras cocinas el ajo y desglases la sartén.

El pollo al ajillo es una receta tradicional española que tiene sus raíces en la cocina mediterránea. Este plato ha sido preparado durante generaciones, utilizando ingredientes locales y técnicas de cocina que se han transmitido de padres a hijos. La combinación de ajo y pollo es un reflejo del uso frecuente de ajo en la cocina española, donde se aprecia tanto por su sabor como por sus propiedades medicinales. La receta ha variado ligeramente de una región a otra, pero la esencia del plato sigue siendo la misma: pollo dorado y crujiente, impregnado con el sabor inconfundible del ajo.

Ingredientes Necesarios

Varios muslos de pollo crudos y con piel

Para preparar unos deliciosos muslos de pollo al ajillo, necesitarás los siguientes ingredientes:

  • 8 muslos de pollo
  • 8 dientes de ajo
  • 1 vaso de vino blanco
  • 1 vaso de caldo de pollo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta al gusto
  • Perejil fresco picado

Paso a Paso: Cómo Hacer Muslos de Pollo al Ajillo

1. Preparación de los Ingredientes: Antes de comenzar a cocinar, asegúrate de tener todos los ingredientes listos y a mano. Pela y corta los dientes de ajo en láminas finas. Deja algunos dientes de ajo enteros y sin pelar, también darán su sabor y te servirán para presentar el plato. Lava los muslos de pollo y sécalos bien con papel de cocina. Sazona los muslos con sal y pimienta al gusto.

2. Dorar el Pollo: En una sartén grande, calienta una generosa cantidad de aceite de oliva a fuego medio-alto. Cuando el aceite esté caliente, añade los muslos de pollo. Cocina hasta que la piel esté dorada y crujiente, aproximadamente 5-7 minutos por cada lado. Retira el pollo de la sartén y resérvalo.

3. Cocinar el Ajo: En la misma sartén, reduce el fuego a medio y añade los dientes de ajo enteros y sin pelar, así como las láminas de ajo. Cocina hasta que esté dorado y fragante, teniendo cuidado de no quemarlo para evitar un sabor amargo.

4. Desglasar la Sartén: Añade el vino blanco a la sartén para desglasar, raspando bien el fondo para soltar todos los sabores pegados. Deja que el vino se reduzca a la mitad.

5. Añadir el Pollo y el Caldo: Vuelve a colocar los muslos de pollo en la sartén y añade el caldo de pollo. Reduce el fuego y cocina a fuego lento, tapado, durante unos 30 minutos o hasta que el pollo esté completamente cocido y tierno.

6. Finalización del Plato: Una vez que el pollo esté cocido, destapa la sartén y aumenta el fuego para reducir la salsa si es necesario, hasta que espese ligeramente. Espolvorea perejil fresco picado sobre los muslos de pollo antes de servir. A mí, personalmente, me gusta escurrir bien los muslos de pollo antes de servirlo en el plato, así me los puedo comer con las manos sin pringarme mucho. Es como mejor los disfruto.

Consejos y Trucos para un Pollo al Ajillo Perfecto

Opta por muslos de pollo con piel y hueso para obtener un sabor más profundo y una textura jugosa.

 Cocina el ajo lentamente para evitar que se queme y se vuelva amargo. Debe quedar dorado y fragante.

Asegúrate de reducir adecuadamente el vino blanco y el caldo de pollo para concentrar los sabores.

Puedes añadir una guindilla para darle un toque picante, o incluir hierbas como el romero o el tomillo para un sabor adicional. Aunque yo los prefiero tal y como he explicado en esta receta, más adelante sabrás el por qué.

Variaciones y Adaptaciones de la Receta

El pollo al ajillo es una receta versátil que puede adaptarse a diferentes gustos y preferencias. Algunas variaciones populares incluyen:

Con Patatas: Añade patatas cortadas en rodajas gruesas a la sartén junto con el pollo para un plato completo.

Pollo al Ajillo con Setas: Incorpora setas frescas en los últimos minutos de cocción para añadir un toque terroso y umami.

Toque Picante: Añade una o dos guindillas secas al aceite junto con el ajo para un toque picante.

Beneficios Nutricionales del Pollo al Ajillo

El pollo es una excelente fuente de proteínas magras, que son esenciales para el crecimiento y la reparación de los tejidos. Además, el ajo tiene propiedades antibacterianas y antioxidantes que pueden mejorar la salud cardiovascular y fortalecer el sistema inmunológico. Este plato, si se prepara con aceite de oliva virgen extra, también aporta grasas saludables que son beneficiosas para el corazón.

Mi Experiencia con los Muslos de Pollo al Ajillo

Mi primer recuerdo de comer muslos de pollo al ajillo se remonta a mi infancia, cuando era pequeña e iba con mi padre a una excursión que organizaba la Cruz Roja del Puerto de la Cruz en Tenerife. La comida se hacía en un monte que se llamaba Arenas Negras. Aquel día está grabado en mi memoria con gran detalle, no solo por la deliciosa comida, sino también por la alegría y la aventura que sentía.

La montaña de Arenas Negras en Tenerife con el Teide al fondo

Recuerdo el camino hacia Arenas Negras, lleno de risas y canciones en el autobús (guagua en Canarias), rodeada de otros niños y sus familias, todos emocionados por la excursión. La naturaleza que nos rodeaba era impresionante, con el verde de los pinos contrastando con la zahorra oscura del monte, creando un paisaje casi mágico.

Una vez llegamos a nuestro destino, el olor del aire puro del monte se mezclaba con el aroma del ajo y el pollo cocinándose en grandes sartenes al fuego, un olor que aún hoy me hace sonreír. Los voluntarios de la Cruz Roja, con sus delantales, se afanaban en preparar la comida para todos los excursionistas. Ver a mi padre ayudar en la cocina, moviendo los muslos de pollo en las sartenes, me llenaba de orgullo y admiración.

Sentada en una mesa de madera junto a mi padre, rodeada de amigos nuevos y viejos, me entregaron un plato humeante de muslos de pollo al ajillo. La primera mordida fue una revelación; el pollo estaba tierno y jugoso, con la piel crujiente y la salsa impregnando cada fibra de carne con su sabor característico. El ajo dorado y el vino blanco creaban una sinfonía de sabores que, a pesar de mi corta edad, supe apreciar al instante.

Esa comida no solo calmó mi hambre, sino que también alimentó mi amor por la cocina y la comida compartida. Fue en ese momento que comprendí el poder de un plato bien preparado para unir a las personas, para crear recuerdos y para brindar consuelo y alegría.

A lo largo de los años, he intentado replicar esa experiencia en mi propia cocina, buscando recrear no solo el sabor, sino también la sensación de comunidad y calidez que sentí aquel día en Arenas Negras. Cada vez que cocino este plato, siento que estoy honrando esos recuerdos y manteniéndolos vivos en mi vida actual.

Conclusión: El Encanto del Pollo al Ajillo en la Cocina Familiar

Los muslos de pollo al ajillo son más que un simple plato delicioso, son una tradición culinaria que une generaciones y crea recuerdos perdurables. Esta receta, con su combinación de sabores sencillos y reconfortantes, es perfecta para cualquier ocasión y seguramente se convertirá en un favorito en tu hogar. Al preparar este plato, no solo estarás disfrutando de una comida sabrosa, sino también conectando con una rica herencia gastronómica que celebra la simplicidad y la calidez de la cocina casera.

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